lunes, 15 de marzo de 2010

Cosas bonitas.

-¿Sabes cuál es el secreto de la vida? Una cosa, únicamente una cosa. Si te aferras a ella lo demás no significa una mierda.
-Eso está bien pero, ¿cuál es esa cosa?.
-Eso es lo que te toca averiguar.

Jack Palance y Billy Crystal.
Cowboys de ciudad.



Si encuentro la ocasión y sé que no hay nadie dentro, aprovecho para usar el baño de señoras. No es por fetichismo ni ningún otro placer oculto, es porque está mas limpio. Bueno, en realidad lo hago por el mismo motivo por el que prefiero una mujer como médico antes que un hombre; por una especie de querencia por el aroma aséptico y limpio que emana un cuerpo de mujer, y por la ternura que me evoca el sentir el cuidado de una mujer médico, aunque sea un cuidado profesional.

En esta ocasión lo que me hizo entrar en el baño no fue la necesidad de orinar. Al pasar por la puerta percibí un olor a perfume que me era más que familiar. Dicen que el olfato es el mas evocador de los sentidos porque estimula no se cuántas partes del cerebro más que ningún otro sentido. Me lo creo, porque cada vez que huelo ese perfume me acuerdo de aquella chica. Dicho así "aquella chica" parece el título de una canción de Alex Ubago, pero intentar resumir todo lo que me evoca ese perfume me llevaría mas tiempo del que me queda, así que juntad los primeros mejores y peores momentos de vuestras vidas y dadles un olor. Ese es el olor del que os hablo. El del miedo y curiosidad; el del error y penitencia; el del amor y el odio.

Pues ese es el olor que venía del baño de mujeres de aquel bar. La verdad es que aunque el olfato se el más evocador de los sentidos no lo tengo muy educado, aún así me puse a olfatear como si pudiera seguir el rastro del perfume, y en uno de mis movimientos de cabeza fijé la mirada en el suelo, mas concreto en un papelera de la que asomaba un blister de un medicamento. Uno siempre cree que las casualidades vienen de una en una, pero cuando llegan dos tan contundentes y notorias no puedo dejarlas pasar. Recogí el envoltorio con dos dedos, no quería contaminarlo con mi olor, me lo llevé a la nariz y efectivamente, el blister del medicamento olía a ese perfume. Me encanta cuando pasan cosas como estas.

Hubiera deseado que la puerta del baño hubiera sido como las de los salones de las películas del oeste, para haber salido dando un golpe a ambas hojas y desenfundando las pistolas haber dicho, -"Estoy siguiendo el rastro de una mujer". Pero me tuve que conformar con salir con una mirada... bueno, quien me conoce sabe cómo es mi mirada cuando busco algo.

Fue una suerte que en el bar no hubiera mucha gente; unos doce chicos y 9 chicas. Buscaba a una mujer, el perfume así lo indicaba, y no creo que su edad sobrepasara los 35. Una horquilla entre 20 y 35 años descartaba a 3 chicas, con lo que me quedaba con 6 de ellas. Dos tenían novio con lo que me quedan 4. Así que era fácil, tenía que buscar a la única de las cuatro que estaba bebiendo una copa sin alcohol. Sé de lo que hablo.

Cuando se quiere ligar una de las técnicas a usar es la provocación. Si sé que eres vegetariana tengo que invitarte a una hamburguesa; si te el cine de acción te invito a una película croata en versión original. Si sé que no puedes beber te invito a un chupito de tequila. Me sorprendió que aceptara el trago, pero por otra parte me sentí alagado de que sacrificara su salud por mi invitación, así que no me sentí ofendido cuando aprovechó que me giré a pagar para escupir parte del chupito al suelo cuando no la veía. Me gusta sorprender a la gente, pero más aún cuando me sorprenden a mi. Tenía preparado todo un camino para llevarla al tema de conversación que me importaba cuando fue ella la que dijo; -"Y si supieras que vas a morir pronto, ¿qué harías?".

Los samuráis esperaban lo máximo posible antes de desenvainar sus espadas porque una vez que lo hacían marcaban con ello la posición de sus manos en la empuñadura y delataban qué tipo de ataque iban a realizar. En realidad en la conversación era yo el que, sin saberlo ninguno de los dos, ya había desenvainado. Así que sólo me quedaba subir la apuesta.

-"Bueno, en realidad yo sé que voy a morir pronto, o si no pronto al menos antes de lo que debería".

-"No se si lo dices en serio o no", creo que ella ya sabía la respuesta. -"¿Acaso estás enfermo?".

-"¿No crees que es muy pronto para preguntarme esas cosas? Además, me has dicho qué haría si supiera que voy a morir pronto"

-"Eso es, dime, ¿qué harías?"

-"¿Qué harías tu si lo supieras?" No me gusta responder con otra pregunta, pero sé a dónde quiero llegar y sólo me queda este camino para hacerlo.

-"No, tu primero, a ver tio, díme"

Miro mi coca cola light, me gusta hacerme el interesante con esos pequeños detalles, la miro a ella y veo cómo coloca sus manos en la empuñadura de la katana.

-"Mira, si quieres te cuento cómo se que voy a morir pronto y luego me dices tú qué harías si supieras que te queda poco tiempo de vida. ¿Vale?"

Es una proposición que ni el mayor asceta de todos los tiempos rechazaría.

Y ella no es una asceta.

-"Vale, soy seropositivo"

Me mira como si fuera de cristal.

-"Ah!" responde mientras relaja sus hombros. -"Lo siento".

-"No te preocupes, no tienes la culpa" Y sonrío.

No se mentir, pero lo peor es que tampoco sé decir la verdad. En realidad no son dos problemas, es el mismo pero en ambos sentidos, o lo que es igual, no se cómo mostrar mis emociones, pero esa es otra historia.

-"No", dice ella mientras sonríe de medio lado, -"Me estás engañando, no puede ser, tienes un humor muy negro, ¿lo sabías?"

-"Vale, piensa lo que quieras, pero eres la única persona a la que se lo he dicho. De hecho hace una semana me hice la prueba y todavía lo estoy asimilando, así que no te burles de mi" Le digo pero sin dejar de sonreir en ningún momento.

De repente ella cambia su rostro a uno mas duro, tengo miedo y pienso que se igual he tocado demasiado pronto y temo que se marche.

-"¿Qué prueba?" Lo dice como un trozo de hielo.

-"ELISA, ahora estoy a la espera de un Western Bolt, es una prueba ya definitiva"

Sigue callada. No está enfadada. Eso creo.

-"En estos momentos mi CD4 es de 272,y mi carga viral es de 14000. Soy aucario y residente en Madrid y mi color favorito es el verde".

-"Ya" y sonríe.

-"Y como me has sonreído voy a darte una ventaja y decirte qué es lo que haría si supiera que voy a morir pronto"

-"Pues dime ¿Qué harías?"

-"¿Acaso no lo estás viendo?"

Antes de irme del bar voy al baño, entro en el del dibujo con el muñeco con falda. Recogo el blister de la papelera y me lo guardo, aún sigue oliendo a ese perfume. Tengo muchos blisters de Sustiva en casa pero ninguno que huela así de bien. Es bonito cuando las cosas me recuerdan a cosas bonitas.

8 comentarios:

Chelo dijo...

Cuando he empezado a leerte te imaginaba cual Jean-Baptiste Grenouille en busca de "ese" olor especial. Yo a veces también me he obsesionado con un olor y hasta que no he dado con el "donde o a quien " lo olí, no he podido parar de darle vueltas al tarro.

¿cómo acabó la historia?

Chocolat Soul dijo...

Lo de los olores es un misterio, esas rafagas que te sacuden de golpe y millones de recuerdos te invanden...
Sabes? Esa chica me gusta para tí, o para el chico en cuestión. Y si yo fuera ella, me encantaría que alguien ligara de esa forma, conmigo... con gracia, inteligencia y humor negro. Clavao!

patri-cia dijo...

A esta historia tan bonita yo la encuentro algo freudiano. No sé, tal vez tus oscuros deseos de estar enfermo para que te osculte esa médico que un día te gustó y que, tal vez, oliste?

moonlight dijo...

ya??? quiero que siga la historia!

Samotracia dijo...

Tus relatos envuelven a quien se asoma a ellos, atrapan.

Sr.Atrapao dijo...

Añade a ese olor la musica adecuada y tus neuronas se pondran como locas.
grande el final abierto, Efectivamente creas ganas de más, veo que el ala te funciona cada vez mejor.

Adrede dijo...

Sabes que siempre me gusta lo que escribes...

Anónimo dijo...

ké kalifornian eres barrabás!
islero-madrid