Musa
Puedo sentir las historias con tan solo pensar en ellas. Adoro oir todos los susurros que se cuentan los amantes al oído y los cuentos que las madres sonríen a sus hijos para calmarles en sus enfermedades, cuando pienso en ellos en ese instante. No me dejo amedrentar por las veces en las que mi trabajo fue lanzado al vacío o guardado en un cajón. No olvides que soy vanidosa, muy vanidosa. De nada sirve mi trabajo si éste no es compartido, visto y juzgado por cuantos más ojos mejor. Por eso no me gusta verle dormido, cansado, aburrido, cuando sé que es capaz de darle forma a mis suspiros, cuando se que puede bailar con la música que escuchamos cuando vestimos nuestros zapatos de baile. Cada vez que le visito juro que será la última vez, juro que en esta ocasión tendrá que ser él quien me demuestre que lo merece, que se ha ganado la visita de su Musa, de su Inspiración. Nunca supo ir a la cama a dormir, por ello se quedaba dormido en el sofá viendo la tele para horas después irse a la ca...