Las damas primero.
-"Si yo fuera su esposa le pondría veneno en el café". -"Y, si yo fuera su marido, me lo bebería". Conversación entre Laura Ormisnton Chant y Winston Churchill. Pese al traje de marca y los zapatos italianos, que no sólo eran caros si no que además lucían como tales, Carlos era la imagen de la desesperanza bajo el toldo del hotel. Llevaba todo el día encerrado en la sala de conferencias del hotel debatiendo, junto con siete compañeros de trabajo, absurdas e interminables negociaciones. La jornada se le había hecho interminable y tan solo deseaba llegar a casa para quitarse la ropa, descalzarse y tumbarse en la bañera con el agua tan caliente como su cuerpo pudiera soportar. La ropa que su trabajo le obligaba a vestir le gustaba. Le encantaba ajustar a su cuerpo trajes caros, una parte importante de sus funciones son de cara al público y por eso cuida su imagen. Afeitarse todos los días, usar alguna que otra crema para la cara y manos, llevar un pelo recién cortado c...