jueves, 5 de noviembre de 2009

Un final feliz; Sofi dixit.

Esta historia comienza por el final de una historia.

Algo hago mal, estoy segura de ello. En una ocasión alguien me dijo que soy una chica
de la que es fácil enamorarse. -"Puede ser", respondí, "pero también soy una chica de la que uno no debería enamorarse". Al fin y al cabo ¿existe una estadística más pobre que la de las relaciones sentimentales? De todas mis parejas el 100% ha sido un desastre. Si entendemos como desestre que el no hayan finalizado hasta que la muerte, la de cualquiera de los dos, nos separe. -

"Y yo os declaro marido y mujer hasta que la muerte os separe"


- "LO SIENTO, PERO VENGO A SEPARAROS"


- "No puede ser, ¿tan pronto?, el amor es eterno, ¿tendré amor en el mas allá?"

- "PODRÍA SER, NO TENGO DATOS SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DEL MAS ALLÁ. LO QUE TE PUEDO DECIR ES QUE YA NO TENDRÁS QUE PENSAR EN LOS REGALOS DE ANIVERSARIO"

- "Me gustaría que mi epitafio pusiera "Esto si que es trasnochar", me haría mucha ilusión"

- "LO SIENTO, NO PUEDO AYUDARTE"

- "¿Y qué es lo que hace la gente que muere enamorada?"


- "ALGUNOS SE ALEGRAN PORQUE ESA SEMANA LES TOCABA LIMPIAR LA CASA" *


Hace no mucho fui a una boda, para la cual tuve que ponerme un vestido, para que luego haya quien piense que no tengo, y al novio le hicimos una apuesta, o mejor dicho, dos apuestas. La primera fue si era capaz de cambiar una palabra. En vez de decir -"Prometo amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe", tenía que decir -"Prometo amarte y respetarte hasta que (TU) muerte nos separe". Y la segunda apuesta fue que cuando el cura le dijera "¿Quieres a Lucía como esposa?" por cada segundo que estuviera callado tras esa pregunta, y sin moverse, le dábamos 30 euros. Para la primera apuesta no hubo huevos. Al final de la boda fue 150 euros más rico. Pero los 5 segundos de silencio no fueron tan eternos para mi como lo fueron para los novios.

Un chico, que una vez me dejó, y luego yo le dejé a él, para que luego él
me dejara de nuevo (soy de las que no escarmientan) dijo que sólo sabremos cuándo una persona ha sido "el amor verdadero" cuando al finalizar nuestra vida la veamos a nuestro lado y pensemos -"si, fue él" Claro, esta solución final no ayuda mucho en el día a día, es un consuelo barato, o al menos un consuelo con opción a devolución a los 15 días, no acumulable con otras ofertas y disponible hasta fin de existencias. Pero es un consuelo al fin y al cabo.

Un baúl vacío no se puede ordenar, es cierto, y así es mi vida sentimental, pero sí que puedes decidir en qué lugar de la casa poner ese mueble. Y ahora ese mueble está donde debería estar hace mucho tiempo. Ayer vinieron los de Reto a por él. No sale muy caro, siete euros y le dije adiós mientras se lo llevaban en volandas cinco pisos, y sin ascensor. Me daba una pereza terrible bajar con mi vida sentimental cinco pisos. Pesaba mucho y no es un gracioso baúl con cientos de patitas **. Cuando tenía que limpiar mi habitación era curioso ver cómo era el mueble que más polvo absorvía, es como una televisión, el mejor purificador de aire porque todo el polvo acaba bajo la tele. Y como mi vida sentimental pesaba mucho no podía moverlo bien para quitar el polvo que había a sus pies. Una vez metí en el baúl algunas prendas que tenía en casa. Prendas, llaveros, regalos y objetos varios que tenía desperdigados sin saber bien dónde ubicarlos. Los introduje con la esperanza de que allí estuvieran recogidos y ordenados. Y bueno, básicamente porque cuando una guarda cosas lo hace para

a) Encontrarlas
cuando las busque

b) no molesten a las cosas realmente últiles.

Las cosas que
guardé en mi vida sentimental pertenecían a la opción c), es decir; aquellas que no se encuentran ni en a) ni en b). El regalo de aquel chico en nuestro aniversario, la entrada de cine al que fui aquella vez, trescientos cincienta y seis "te quieros" del mes de agosto del 2001. A todo eso le he dicho -"adiós" mientras un ex socio del club vip de las Barranquillas se lo llevaba en sus, en antaño seguro lo fueron, brazos. Una marca en la pared delimitando la periferia del baúl con un contorno de tabaco y sudor es el recuerdo que ahora tengo de él. Los primeros días dormí con relativa inquietud. Por lo general duermo bien, y con el sueño tan profundo como el desagüe del infierno. Mi hermana dice que hace tiempo que no intenta despertarme cuando me duermo en el sofá. Cuando empezamos a compartir piso me decía que en alguna ocasión pensó que mas que dormir lo que hago es morir durante ocho horas. No puedo decir que eche de menos al baúl pero..., ¿acaso no era mi maldito baúl con el que he convivido desde que Julio (un antiguo vecino del barrio) hiciera que me pusiera nerviosa cuando le veía por la calle? ¿Cuánto tiempo ha de pasar para que un recuerdo se convierta en... bueno, en eso, en un recuerdo? Lo necesario no siempre suele ser lo suficiente, por eso echo mano de sucios trucos para potenciar el tiempo de espera. Por ejemplo; fumar doscientos porros, beber "nunca es lo suficiente", bailar o al menos intentarlo, follar mucho (que luego me arrepiento de las veces que no he querido, cantar, pintar, aprender, escribir) y un par de cabezazos en la pared de "darmecabezazos". Todo eso ayuda a que un día descubra que he crecido un milímetro y que la angustia de paso a la mayor de las soledades. Justo donde quería estar.

Estar
sola no es ningún problema para mi. Es lo bueno de vivir en Madrid, que una puede estar sola pero siempre poder salir a la calle y verse rodeado de gente. En ciertas ocasiones, como la línea uno de metro en Sol a las ocho de la mañana, esa acumulación de gente hace que de vez en cuando eches mano a la mochila buscando un machete, que siempre olvido, para abrirme paso. Pero por lo general es bastante soportable. Lo malo, horrible, terrible, nefasto y tremebundo es; sentirse sola. Contra eso no hay marihuana lo suficientemente potente que te ayude. Ahora por fín estoy sola. Creo que es el budismo el que trata de alcanzar la "nada" como sinónimo de perfección. Eso tiene sentido, una vez un chico me dijo que yo no soy nada para él, seguro que quiso decir que yo era "perfecta". Ahora que ya me he liberado de las cargas emocionales ¿qué me queda?. Pues no lo se, supongo que esperar, total, estas cosas que no se tienen que buscar, mas bien una se las encuentra. Y cuando la encuentre lo mas probable es que me pase por el Ikea a por un baúl nuevo, o que me pase por el Reto a ver si todavía tienen el que se llevaron. No se me ocurre cómo terminar esta historia. Supongo que la acabaré cuando "la muerte nos separe"




*Esto es un homenaje a Terry Pratchett
** Esto también.

6 comentarios:

Laia... dijo...

Sabia yo que el baúl con patas me sonaba...! Estoy demasiado dormida!!

Ya llegará, cuando te hayas cansado de esperarlo...

patri-cia dijo...

Me despistas. Te imagino con las zapatillas de Spiderman y luego me escribes esto.....

YoMisma dijo...

No hay que sobre estimar nada, y la fachada de "hasta que la muerte os separe" rara vez se cumple.

¿Que es peor? ¿Sentirse sola sin pareja o estar sola con ella?

Todo son experiencias! Ya llegará :P

Saludines,
YoMisma

Chocolat Soul dijo...

Por un momento pensaba que me habia equivocado de blog, así hablando en femenino... Buen texto, buena reflexión.. eso si, yo prefiero no tener baules en casa ni cosas por el estilo... xD

Anónimo dijo...

Bonita alegoría de la soledad a través de ese baul polvoriento y anticuado, también metáfora de la dependencia emocional. Hay tanto trasto del que desprenderse para alcanzar el nirvana...Que gusto da leerte cuando estás inspirado jozú. Besos. L.

Javi dijo...

Laia; es que un baúl canino es algo difícil de olvidar.

Patri-cia; ¿Y me imaginas con zapatillas o sólo con zapatillas? En cualquiera caso sí, despista, no lo dudo.

Yo_misma; llevas razón, sólo son experiencias y la vida es la suma de ellas..., o no.

Chocolat; si no quieres un baúl será porque no conoces a "El Equipaje". Es el mejor amigo de un cobarde.

L; y da gusto verte de vez en cuando.