La carrera comenzó y una vaporosa hada agitó magia con su varita espantando al Dragón que le entorpecía el camino. Dos enanos, con una perfecta coreografía, la zancadillearon para que luego un caballero andante les apartara de su camino levantándolos del suelo a ambos sólo con uno de sus brazos. Y cuando el guerrero llegaba a la meta una ráfaga de azul metal, echando fuego como un cohete, le sobrepasó en un segundo. -¡"Papá, léeme un cuento". La niña levantó el enorme libro lleno de narraciones infantiles hacia el regazo de su padre. Éste lo abrió por una página al azar; "El robot veloz" se llamaba. ¿Cómo es posible que siempre le salga este cuento el primero?
"Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto que te doy mi corazón. Tómalo, tuyo es, mío no". Poesía litúrgica infantil. Se arrancó el corazón con la mano izquierda, lo colocó en la bandeja y, rociándolo con gasolina rascó la cabeza de una cerilla con su mano y lo quemó. Esperó a que no quedaran mas que cenizas en el redondo metal y, una vez el fuego extinto, aspiró las motas de lo que fue su órgano. Sintió cómo pasaba por su nariz, viajaba por sus pulmones, se espandía por los bronquios y llegaba hasta la última vena de su sangre. Pero ya no es su corazón. Ni es un corazón quemado. Es algo más. Ella no supo bien si hacer lo mismo. Observaba desde la cama cómo su amante terminaba de toser los últimos restos del polvo aspirado. Los ojos de él lloraban las lágrimas de la asfixia, como los que regaban la madrágora. La mujer se mesó el pelo, hundió sus manos en sus mejillas, o al revés, y buscó en el pecho su corazón. Estuvo un tiempo apartando costillas, teji...
"Soy un hombre supersticioso, y si le ocurre algún desdichado accidente a mi hijo Michael , si un policía le dispara en la cabeza o si le encuentran colgado en una celda de prisión. O incluso si fuera fulminado por un rayo; yo culparía a algunos de los aquí presentes. Y no perdonaría ". Marlon Brando , El Padrino. Las fibras de la madera del arco crepitiban mientras Inuk observaba a su enemigo. A su mente volaron las palabras de su padre; -"Recuerda hijo, antes de dejar que la flecha busque su corazón aprende de la presa, respira con ella y sólo así podrás abatirla". Siguió observando a su presa esperando encontrar en ella un atisbo de debilidad, un punto flaco, una grieta en su fortaleza. Días antes nació su hijo y, como si el bebé supiera de su flaqueza, eligió la noche para llorar sobre los brazos de su padre. La blancura de su piel sólo rivalizaba con la manta de nieve que cubría el terreno, nieve que parecía haber elegido los ojos de su primogénito para an...
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Lo peor es que no es la única versión india de superman