Cuando empecé este blog me propuse no caer en una serie de costumbres que he visto en otras páginas y que, si bien respeto, no comulgan con mi política a la hora de escribir. Porque me gusta escribir, y lo que mas me gusta de hacerlo es que me obliga a leer, y como soy un poco perezoso si no me obligo a tan maravilloso placer, no arranco nunca. El caso es que mi propósito fue crear un blog de historias, pero claro, es tan tentador el lado oscuro... Es tan edificante saltarse las normas, más cuando es uno el que las ha creado, que no he podido evitar confeccionar una lista de mis autoprohibiciones en el blog para, durante la siguiente semana, saltármelas a razón de una por día. Contemplad cómo de treintañero herido en un ala, me transformo en un ángel del infierno con chupa de piel de cachorro de labrador, y bandana en la cabeza. Porque como Moisés bajando del Sinaí os muestro mis 7 mandamientos. Aquellos que juré no violar y que durante la próxima semana cometeré con premeditaci...