viernes, 26 de junio de 2009

Grandes compras.

Hago click en cada uno de los enlaces que me llaman la atención de las páginas que suelo visitar con asiduidad. Me gusta perderme en los hipervínculos hasta el punto de llegar a sitios que de otro modo no habría descubierto. Hace poco en el blog de Berto, descubrí una entrada en la que el Cyrano de la risa hablaba de una novela, "El caso de Jane Eyre" de la escritora Jasper Fforde recomendado encarecidamente su lectura. Esto me recordó un suceso ingrato. Hace meses escuché en un podcast sobre ciencia ficción, literatura y fantasía en general llamado Fuera de Órbita, que sigo desde hace ya un tiempo, una reseña sobre esta novela. En el comentario que hicieron hablaban sobre una novela de una chica que se adentra en los libros, conoce a sus personajes y está todo plagado de humor. Mi problema al leer es el mismo que tengo al escuchar un programa de radio mientras paseo por Madrid, que lo hago en diagonal. Me quedo con palabras, frases y, como me abstraigo con facilidad en mis pensamientos y escucho en muchas ocasiones cosas que poco o nada tienen que ver con lo que me dicen. No es extraño oirme decir en mitad de una conversación; -"Perdona, no te estaba escuchando, ¿puedes repetir lo que me estabas diciendo?"

El caso es que en mis paseos de los sábados por las librerías encontré en una de ellas un libro de Jasper Fforde. Enseguida reconocí la novela y, como la recomendación que oí me contagió de su entusiasmo, adquirí el libro sin pensarlo. Una gran compra.

De vuelta a casa empecé a leerlo y una vez en mi sofá pude ver, con espanto, que el libro que compré era la segunda parte del que había oído hablar y yo, que sigo las numeraciones con un entusiasmo propio de un autista, no quise leerlo. Busqué información sobre la obra en internet, leyendo en diagonal, veía que ambas novelas eran igual de buenas y, por lo tanto recomendables. Y claro, me tocó buscar la primera parte. Un par de semanas después pude encontrarla. Por fín podría leer las dos novelas sabiendo que disfrutaría de ambas lecturas. Antes de empezar con su lectura eché un vistazo a la sinopsis y claro, esta no era la primera parte, era la tercera. Por supuesto de esto me di cuenta en casa.

Lo peor de todo era que, a grandes rasgos, me estaba enterando de las tramas concluidas de todas las obras leyendo sus sinopsis y como soy un mitómano me propuse, una vez comprobado hasta la saciedad que es una TRILOGÍA, hacerme con el primer número. Y claro, el primer número es difícil encontrarlo. Muy, muy, muy difícil. Pero me conozco todas las librerías chungas de Madrid y como me encanta obsesionarme con adquirir un libro complicado, no paré hasta lograrlo. No fue fácil pero lo logré.

Empecé su lectura emocionado y entusiasmado. Por fín disfrutaría de las aventuras de la agente literaria. Y claro, como sucede muchas veces fui víctima del efecto "hype". Cuando esperas mucho algo, y vuelcas sobre ello grandes espectaciones suele ocurrir que éstas no cumples las cotas que te habías imaginado. Igual fue porque creía que era un humor inglés al estilo de Terry Pratchett y resulta al final resultó más negro de lo que pensaba, o igual es porque tiene ese estilo de humor victoriano del tipo "Alicia en el país de las maravilla" que me resulta fascinante e inquietante a la vez. No digo que la novela no sea buena, ni muchísimo menos, pero es que cuando te creas un "hype" es muy difícil desterrarlo de tu cabeza.

Así que ahora estoy esperando a que pase un tiempo para poder empezar a leer estos tres libros que, todo el mundo me dice que lea pero que ya no puedo hasta que pase un tiempo y se me olvide, o cuando alguien me dispare con una bala de adamantium en la cabeza.

Según La Casa del Libro éstas son las tres novelas de Jasper Fforde en orden de lectura.

3 comentarios:

Sr.Atrapao dijo...

jajajaja ¡Qué grande que eres!
¿Por que no buscas los "audiolibros"? Quizá en 6 años reunas los 3. Así te los puedes escuchar mientras buscas otros libros que jamás te leerás.

Las espectativas... que malas que son. No hay nada como la felicidad de una mente virgen (o de una virgen en general), al darse de bruces con una grata sorpresa.

yo,lamiss dijo...

Bueno, tómate tu tiempo, yo creo que también voy a leerlos pero no se cuándo porque tengo una pila de pendientes... ¡y no de los de colgar! (bueno, de esos también)

Chocolat Soul dijo...

Arg que rabia da eso... Yo tb andaba como una loca desesperada buscando un libro y cuando lo encontré, me lo llevé a casa como si fuera un tesoro, me dediqué un momento y empecé. Menuda mierda con hojas, Dios mio! No se como no lo quemé en la hoguera el pasado San Juan!
Animo, sino... siempre te quedaran los blogs amigos! xD