miércoles, 17 de noviembre de 2010

Nanorrelatos.

Acabada la sesión la masajista coloca los miembros amputados en bolsas de plástico.

El veneno de la sopa le supo diferente.

La prostituta tiene un deja vu.

Entre las exigencias de los terroristas se encontraba un unicornio.

La broma deja de tener gracia cuando el cadáver comienza a descomponerse.

Las caricias de su madre le producen una dolorosa urticaria.

Tras el chiste contado por el reo el pelotón de fusilamiento no puede contener las lágrimas.

La paciencia del verdugo tuvo un límite.

Aquella mañana la tarde de domingo cayó en lunes.

Besa su mejilla y le susurra amor eterno. Él se lo cree.

Se muerde la lengua, le gusta el sabor y continúa hasta el final.

La sangre del tiroteo dibujaba sobre la pared la constelación de Orión.

Sobre la hierba los dos cadáveres se miraban como un par de enamorados.

Devoró sus ojos color avellana derramando sobre ellos chocolate, una fina cobertura de oblea y crocanti.

Al salir del túnel el GPS sólo le indica el camino más corto al infierno.

Entre los escombros de la explosión la cara pintada del payaso seguía teniendo gracia.

Ameniza el exorcismo con anécdotas de su infancia.

Papa Noel entierra los cuerpos, las tres coronas las guarda como un trofeo.

Los invitados de la boda suplicaron por sus vidas.

La forense sueña con ser su esposa.

Abate a tiros al mimo por miedo a sus represalias.

El profesor de Lengua suspende a un alumno tras encontrar cinco faltas de ortografía en su nota de suicidio.

5 comentarios:

Puck dijo...

Cuando terminó de leer comprendió porqué menos es más. Saludillos condensados.

Chocolat Soul dijo...

Que guay! Sacaría muchas de las frases leídas porque todas tienen su aquel, pero me ha gustado especialmente esta:

Devoró sus ojos color avellana derramando sobre ellos chocolate, una fina cobertura de oblea y crocanti.

moonlight dijo...

aix, me quedo con la misma frase que chocolat... será pq yo tb tengo los ojos color avellana? jeje

Javi dijo...

Puck, muchas gracias. Estoy de acuerdo contigo, el tamaño no importa.

Chocolat y Moonlight, pero qué voraces estáis. Una pena que mis ojos sean color chocolate. Aunque coincido con vosotras; yo en cuanto veo unos ojos avellana pienso en cómo sabrán.

Sr.Atrapao dijo...

me pasa lo mismo con los ojos pistacho. nanogeniales todas.