lunes, 25 de octubre de 2010

La última pregunta. (Primera parte)

En el ascensor.

Cada vez que entraba en el ascensor a Dani le costaba recordar cuando fue la última vez que bajó de la última planta del edificio. Sólo podía recordar cuando subía a la sala ciento quince, nunca guardaba el recuerdo de cuando salía de ella y bajaba en el ascensor para volver a su casa. No era extraño en su caso, en realidad hasta lo comprendía. En esta ocasión iba acompañado de César, un joven soldado que apenas había comenzado a trabajar en esta sección. A Dani le parecía que el término "trabajar" no era apropiado para un soldado. El ejército no trabaja, porque ellos están constantemente en actividad; los soldados viven en su guerra. Notó que el inexperto cabo estaba preocupado por lo que rompió el silencio del viaje en ascensor; -"¿Es el primer prisionero que capturáis en este cuadrante?" dijo Dani con manifiesto interés. -"Si, es el primero que capturamos..., bueno, al menos el primero que todavía se mantiene con vida". -"Ya, he oido que no fue fácil". Dani conocía todos los detalles de su captura, pero le interesaba oir hablar al soldado, le gustaba incomodar a la gente con sus preguntas. -"Si, no fue fácil, nos costó bastante, y mi compañero..." el soldado miró al suelo. Al joven le repugnaba compartir palabras con esta persona, le habían advertido de que tuviera cuidado con él. -"¿Tú compañero ya ha salido del coma?", -"No, y los médicos dicen que su estado no es bueno". -"Lo lamento, pero no pierdas la esperanza". Dani sabía que no había posibilidad alguna para su compañero. -"Gracias", respondió el joven mientras esbozaba una media sonrisa. El ascensor seguía su lento recorrido y Dani quiso llenar ese tiempo de palabras. -"¿Cuánto tiempo lleva incomunicado el preso?". -"Un día, este es el segundo día. Ahora está en la silla, tal y como usted solicitó". "¿Y le has visto?", -"Si, sólo unos segundos, y mejor así, porque si me hubieran dejado más tiempo habría acabado con él". Dani notó un excesivo odio en sus palabras -"¿Por qué querrías matarlo?". -"¿Que por qué? ¿Acaso no ha visto a mi compañero, acaso no vió cómo lo ha dejado?". Levantó su voz mientras ponía su mano en la funda de la pistola en su cintura. -"Él tan sólo se defendía, ¿acaso no harías tú lo mismo?". -"Por dios, sabía que no podía escapar de aquella habitación y aun así cogió a mi compañero y le cortó con el cuchillo, apenas podíamos cogerle de la sangre que emanaba de su cara". Dani saboreó sus palabras incluso antes de decirlas -"¿Y le odias porque que ha actuado como a tí te han entrenado o le odias porque ha hecho algo que tú sabes que no harías si estuvieras en su misma situación?". Dani miró al joven y este le devolvía sus ojos sin ofrecerle una respuesta. Las puertas del ascensor se abrieron obedeciendo al timbre que sonaba en ellas cada vez que llegaban a su destino. El joven, sin hablar, mostró con su brazo la salida del ascensor a Dani. Éste salió primero, el soldado le siguió.

Continuará.

1 comentario:

Javi dijo...

Y esta vez prometo terminar este relato.