viernes, 10 de septiembre de 2010

Magia.

"En igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta".
Navaja de Ockham o principio de economía o de parsimonia.



Mientras el mago observaba el suelo de la pista del circo se preguntaba una y otra vez cómo había podido suceder. Llevaba años realizando ese truco de magia, el truco de magia básico que todo mago tiene en su currículum.
El cajón tenía una trampilla para que su ayudante se metiera en cuclillas. En al parte inferior del mismo un segundo ayudante, escondido, estiraba sus piernas al entrar su compañera. Dos ayudantes en el cajón hacían la ilusión de un solo cuerpo. Y luego las espadas. Entraban por un lado, marcado para que no tocaran a los ayudantes en su interior, y salían por el otro extremo. Ni tan siquiera eran de acero, ni de hierro, eran de madera pintadas de plata.
Y al final la sierra, que hacía ver que cortaba la caja por la mitad, justo donde los pies de una ayudante se separaban de la cabeza de la otra. La sierra no tenía dientes, era un disco de aluminio sin filo, sin dureza, que no cortaba el cajón, sólo bajaba por una hendidura ya hecha y oculta. Sin embargo en el suelo de la pista estaba el charco de sangre que indicaba una tragedia.
El público enmudecía mientras el mago se iba acercando al cajón. Abrió la tapa y miró al interior. Cada una de las espadas habían atravesado los cuerpos de sus compañeras y la sierra había cercenado por la mitad a ambas, contra toda lógica, por el vientre. El mago buscó una explicación a lo sucedido pero no la halló, no pudo encontrar un motivo, sencillamente había ocurrido, como por arte de magia.

5 comentarios:

patri-cia dijo...

¡Que bueno!

Patricia dijo...

Mal para las ayudantes, pero bien para ese mago que pasó a ser un Mago.

moonlight dijo...

nooooooooo, ahora ya sé el truco :(

Chelo dijo...

uf, qué mal rollo Javi, qué mal cuerpo...

beso!

Samotracia dijo...

Y el público, ¿aplaudió?