Bella.
Capítulo uno Las amigas de Bella. Le gustaba cerrar el pequeño estuche de maquillaje con el pulgar y hundir con firmeza el cierre metálico que mantiene el contenido a salvo del exterior. Le agrada ese gesto, le hace sentir con poder y misteriosa, como si el estuche custodiara en su interior un gran secreto al resto del mundo. Mira su reflejo en el espejo y comienza a hacer muecas, abre los ojos al máximo, los guiña, observa cómo las cremas de su cara, su colorete, la sombra de ojos y todo el maquillaje quedaba tal y como ella deseaba a cada gesto. Dió las últimas caladas al cigarrillo y lo arrojó por el retrete mientras pensaba que el olor a marihuana es el mejor complemento para un atuendo como el que llevaba. Botines negros de charol abiertos en el empiene, calzas negras y blancas rotas hasta el muslo que se esconden para incitar a descubrirse bajo una falda de gasa vaposora negra y con encaje. Una camisa blanca como la némesis de su falda se muestra truinfante hasta ceñirse bajo su ...