domingo, 21 de marzo de 2010

Como dos gotas de agua.

-"El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados".
Milan Kundera.

La insoportable levedad del ser.


Reunidas bajo el manto perlado que las cobijaba todas y cada una de las gotas de agua supieron que era el momento que llevaban esperando desde el inicio de los tiempos, desde el inicio de sus tiempos. Gran Nube Gris tronó y el líquido ejército a sus órdenes calló. Drop estaba muy nerviosa, desde que no era más que una etérea masa de vapor deseó estar totalmente preparada para el día en que le tocara lanzarse a la tierra. Se veía tan bonita desde el cielo que si por ella fuera desde el instante en que se formó como una gota de agua se hubiera lanzado riendo sobre la superficie terrestre. Goutte corría sobre Nube Gris buscando a Drop. Se habían estado entrenando juntas y no querían estar separadas cuando llegara el gran momento. Hicieron desde siempre buenas migas y era raro el día en que Nube Gris no llamara la atención a una u otra al desatender sus órdenes. Aún así eran grandes gotas de agua y nadie dudaba de su habilidad cuando llegara el momento.
Gran Nube Gris tronó por segunda vez y todas las gotas silenciaron el horizonte. Millones de lágrimas del cielo escucharon atentas las últimas ordenes de Nube Gris. Drop y Goutte sonrieron y, junto el resto de sus hermanas gritaron despidiéndose de su hogar. El aviso sería un relámpago, y este relució tanto que la noche se hizo día, y del cielo cayeron las gotas de agua valientes y unidas. Goutte comenzó su viaje sin perder de vista a Drop y ésta miraba de reojo a su amiga para no perderse de vista. Estaban nerviosas por el desafío y más aún por haberse prometido la una a la otra el llegar a la tierra juntas. Los primeros segundos fueron fáciles, tal y como esperaba. Las gotas se confundían las unas con las otras mientras en lo alto Nube Gris tronaba animándolas en su viaje. Pero siempre hay un reto en todo viaje y Goutte, sin saber por qué, sabía que el peligro estaba por llegar. Y llegó.

El Viento, una ráfaga de Viento empujaba a las gotas hacia el mar y si de algo estaban cansadas era de mas agua. El destino de la gota de agua era la tierra, abandonar su húmedo hogar y refugiarse en la sequedad del campo, de la arena y algún día muy lejano volver al cielo. En el mar las gotas no sería mas que una gota en el océano y el Viento, ese Viento malo y travieso quería arrojarlas a todas allí. Nube Gris gritó desde sus dominios, le explicó al Viento que se sentía agradecida por haberle ayudado con su aire a llegar a su destino, pero que ya era hora de abandonar sus soplidos y dejar que sus hijas cayeran sin problemas a la tierra. Viento le respondió bramando su aliento con rebeldía. Drop tembló y tan solo buscando a Goutte y viendo que estaba a su lado se tranquilizaba. Las gotas descendían ahora empujadas por el Viento en una peligrosa diagonal que las dirigía al mar. Goutte recordó los consejos de Nube Gris y, ayudada por Drop, se unieron formando una sola gota, de este modo serían más grandes y podrían hacer frente a los ataques del aire. El resto de las gotas hacía lo mismo pero algunas de ellas no encontraban a sus compañeras y, mientras se aproximaban a su destino muchas ya caían en el mar. Nube Gris se dividió en dos nubes negras y oscuras, éstas descendieron y, como un muro de piedra, protegieron a las gotas de Viento. El aire travieso sopló una última vez y, viendo que su juego ya era inútil, se fue convertido en brisa marina. Las nubes negras oscurecían la mañana y Drop y Goutte, ya separadas, no podían ver si estaban cayendo en la dirección correcta. Miles de gotas se encontraban en esa misma situación y lanzaron un grito de auxilio.

Nube Gris soltó dos relámpagos y Drop, que iba más adelantada que su amiga, no pudo corregir su caída y quedó atrapada en la rama de un árbol. Si se quedaba allí la madera la absorvería y no podría caer al suelo. Era una gota de agua, pero Drop sintió pena y, sin llorar, pidió ayuda a su amiga. Goutte distinguió el grito de auxilio de su compañera de entre los gritos alocados por la emoción de sus otras hermanas y cayó en su ayuda. Drop estaba siendo absorvida por el árbol cuando Goutte se precipitó sobre su amiga. El fuerte impacto hizo que Drop saltara de la rama pero, como si un sacrificio fuera siempre necesario, Goutte quedó ocupando ahora el lugar de su la primera, solo que ahora no había nadie que la salvara.
Drop ya no pudo hacer nada por ayudarla, quedaba muy poco para caer a la tierra y mientras se acercaba a su destino no pudo evitar sentir pena por su amiga con la que tantas veces habían planeado cómo sería caer en la tierra juntas.

Un poco de polvo se levantó, como si se tratara de una pequeña explosión y Drop empezó a desaparecer en la tierra que se encontraba junto al árbol.


El Árbol vió lo ocurrido y apenado por haber sido el verdugo que había separado, aún sin querer, a tan grandes amigas, ordenó a sus ramas que por una vez devolvieran una gota tomada de la lluvia y la empujaran hasta sus tronco. Goutte viajó por las ramas, el tronco y una vez en las raíces descubrió que había llegado a su destino; la tierra.
Bajo tierra Drop y Goutte se encontraron, cerraron los ojos y sonrieron sobre una semilla.

Tiempo después una margarita con siete hojas creció y cada mañana, al salir el sol saludaba al Árbol dándole las gracias.
Cada una de las siete hojas de las margaritas tienen nombre, una de las hojas de esta se llamaba Drop, otra Goutte y siempre estaban juntas.

4 comentarios:

moonlight dijo...

be water, my friend!

Samotracia dijo...

¡Precioso!

Chelo dijo...

me lo he ido imaginando como si viera una película de aminación...
Beso!
:-)

Gourmandise dijo...

Tienes mucha y buena imaginacion. Un saludo y felicitaciones!!!