sábado, 23 de enero de 2010

Un buen día.

-"Yes, it's a good day for singing a song,
and it's a good day for moving alone
Yes, it's a good day, how could anything go wrong,
A good day from morning' till night"

Peggy Lee. It´s a good day.



Resulta incómodo hacer un viaje sentado junto a un chico que comparte la música que sale de su móvil con todo el vagón. Comprendo que en estos tiempos compartir se haya convertido en una bandera a reivindicar y defender, pero esto no es compartir, esto es molestar.
A pocos metros hay una chica escuchando su música con auriculares y pienso si no le estallará el cerebro porque puedo oir cada palabra del cantante, cada acorde del guitarra, cada vibración del bajo. Al menos esta chica pone barreras a su escándalo.
Si lo pienso, el sitio en que me siento en el tren de cercanías no es el más apropiado ya que, como acabo de comentar, estoy sitiado entre talibanes del alto volumen musical que me hacen imposible la lectura. Pero esto merece la pena ya que frente a mí se sienta ella.

Ni demasiado guapa ni demasiado fea. Más bien bajita y morena de piel. Su físico muestra ese encantador baile que tienen muchas mujeres de ganar y perder unos kilitos de más de vez en cuando.
Me gusta fijarme en sus manos, en sus dedos y en cómo serían entreladados con los míos. Cada día se sienta en la misma zona del vagón y yo, que ya me había fijado en ella hace tiempo, me suelo sentar frente a ella dos paradas de tren antes. Como decía una amiga; somos carne de atentado ya que todos los días hacemos lo mismo, en los mismos sitios y a la misma hora. No le falta razón.

Así que el trayecto lo suelo hacer pensando en que me gustaría que estos dos futuros usuarios de audífonos apaguen sus móviles de una vez y en poder cogerle de la mano a ella. No me quejo, este viaje en tren con su compañía es la mejor forma de comenzar la mañana.

Hoy he decido llevar un libro y leerlo pese a las dificultades ya de sobra mencionadas. Ella viste como siempre, arreglada y sin artificios. Mis dos bafles humanos siguen con lo suyo, y mi libro tiene el marcapáginas en el lugar apropiado.

Oigo un pitido que no sale de mi cabeza, me asfixio y tengo calor. Hay mucho viento, muchísimo, creo que estoy boca abajo. Vuela el polvo por todas partes y por un momento siento que todo el mundo ha desaparecido. No me duele nada pese a que veo la manga izquierda de mi jersey a unos metros de mi. Me parece oir toses y nada mas. Sólo dos toses y algún murmullo. Lo más curioso es que, pese a lo que me parecía, sigo sentado en mi sitio, creo que soy el único que lo está de todo el vagón. Me levanto y esquivo mi siniestra. Me enajeno de todo y me concentro en el silencio, adoro este silencio, esta paz. Una vez doy unos pasos discrimino un murmullo del resto. Un murmullo que nunca había oído antes y, aun asi, me es familiar. Es el de ella. Está en el suelo llena de sangre y polvo. Me agacho y la cojo de la mano; -"No te muevas, tranquila. ¿Cómo te llamas?" -"Eva", murmulla ella. Se llama Eva. -"Todo va a salir bien, no ha sido nada, tranquila", le respondo con un tono tranquilizador.

El tren está en silencio, se llama Eva y nos cogemos de la mano. Al fin y al cabo no ha sido una mala mañana.



7 comentarios:

moonlight dijo...

pq hablar con ella antes de que explote el tren o lo que haya pasado?... hay algo que odio más que la música a todo trapo... los grupitos de señoras que chillan al hablar y hacen que te concozcas todos los cotilleos de su vecindario!

Chocolat Soul dijo...

Es una historia de mezcla, entre romanticismo y escena gore....
Si es cierto, hablale antes de que explote el tren, quien sabe!

YoMisma dijo...

Bueno, es un buen comienzo, pero habría que mirar si esa sangre es suya ...

Muy bueno.

Saludines,
YoMisma

patri-cia dijo...

Pensé que iba a ser muda.

Adrede dijo...

Me gusta.

Bufón Cósmico dijo...

Caray, hacía días que no venía, vengo y jaarrl!!

Bueno, debe habe alguna conexión interestelar, pues he titulado mi post de ayer del mismo modo y no tenía ni idea.

En serio, no deja de se curioso, verdad?

CAÓTICA dijo...

Saber apreciar los buenos instantes en los días malos es mágico, no?

Yo también odio la música a todo trapo en lugares públicos...

gracias por tu comentario, saludos